Ramos fúnebres, coronas, arreglos para sala de velación y detalles de condolencia para enviar a una funeraria o a una casa en Villavicencio. Diseños sobrios, en tonos blancos y verdes, entregados con discreción.
Entrega el mismo día: pide de lunes a viernes antes de las 4:00 p.m., o antes de las 12:00 del mediodía los sábados, domingos y festivos.
Coronas, ramos y arreglos de condolencias, con entrega a funeraria o a domicilio. Esto es lo que conviene tener claro antes de pedir.
Los tres acompañan, pero no encajan en los mismos sitios. La corona es la más visible: va elevada sobre un trípode, se lee desde la entrada y no necesita superficie donde apoyarse, que es justo lo que escasea en una sala de velación. Es también la que la familia asocia con un envío institucional. El ramo fúnebre es el discreto: cabe en cualquier rincón y vale igual para la funeraria que para la casa. El arreglo de condolencias —rosas y lirios blancos sobre una base— es el término medio, y el que mejor cae cuando ya pasó el velorio y lo que toca es acompañar los días de después.
Predominan las rosas y los lirios blancos, a veces con verdes y algún crema, porque el blanco es lo que se espera en un duelo y nunca desentona. Dicho eso, no es una norma: si la persona tenía una flor o un color asociado —el girasol de alguien alegre, un tono que la familia reconozca— se puede pedir y suele emocionar más. La regla práctica es simple: con un motivo concreto, sal del blanco; sin él, quédate en el blanco y no te equivocas.
Cambia el formato que conviene. A una sala de velación encaja la corona, que va sobre trípode y no ocupa mesa, o el arreglo de condolencias. A una casa suele funcionar mejor algo más contenido —un ramo o un florero con flor blanca—, porque se queda con la familia los días siguientes y tiene que caber en un sitio normal.
Antes de las 4:00 p. m. entre semana sale el mismo día; sábados, domingos y festivos el corte es a las 12 del mediodía. Si el velorio cae fuera de esa franja, escríbenos antes de pedir y miramos qué se puede hacer: en estos casos preferimos decir que no llegamos a que la flor llegue tarde.